Un proyecto educativo liderado por jóvenes profesionales busca mejorar la ortografía, la lectura y la escritura en niños del corregimiento de Mesopotamia, con proyección a todo el municipio.

En el municipio de La Unión, el proyecto Letras de Unión comienza a consolidarse como una iniciativa educativa que busca fortalecer las competencias en ortografía y lectoescritura en niños de zonas rurales, especialmente en el CER El Cardal, corregimiento de Mesopotamia.

La propuesta nace como una idea de Elizabeth Guzmán y Ana María Alzate, quienes participaron como candidatas en las tradicionales Fiestas de la Papa. A partir de allí, decidieron materializar un proyecto con impacto educativo, iniciando en comunidades rurales donde estas habilidades requieren mayor acompañamiento.

Jennifer Gómez Cardona, una de las lideresas del proceso, explicó que el objetivo va más allá de evaluar el nivel de ortografía en los estudiantes. “También buscamos visibilizar la importancia de este tipo de proyectos, especialmente en contextos rurales donde los docentes deben atender múltiples responsabilidades y no siempre cuentan con el tiempo suficiente para profundizar en estos temas”, señaló.

El proyecto ha sido bien recibido por docentes y comunidad educativa. Marta Cecilia Vanegas, docente con 38 años de experiencia, destacó el impacto pedagógico de la iniciativa, resaltando que ha permitido replantear prácticas en el aula.

“La ortografía no es solo escribir bien, sino comprender cómo las palabras se conectan con el contexto. Esto permite a los niños argumentar, analizar y generar aprendizajes significativos”, afirmó.

Desde esta perspectiva, Letras de Unión no solo promueve habilidades técnicas, sino que también incentiva el pensamiento crítico y la comprensión lectora, aspectos clave en la formación integral de los estudiantes.

El desarrollo del proyecto ha sido posible gracias al trabajo articulado entre estudiantes, docentes, padres de familia y colaboradores. Las lideresas agradecieron el respaldo de la comunidad, destacando la participación activa de los niños y el compromiso de las familias.

Ana María Alzate, una de las impulsoras, resaltó la importancia de que los jóvenes profesionales se vinculen a este tipo de iniciativas. “Estos espacios permiten aportar al mejoramiento de la educación y la cultura, especialmente en territorios que están alejados de la centralidad”, indicó.

Por su parte, padres de familia como Miriam Yanet Ramírez Bedoya valoraron el impacto del proyecto en el proceso formativo de sus hijos, señalando que se convierte en un complemento clave para fortalecer la enseñanza de la lectura y la escritura.

El propósito a mediano plazo es ampliar Letras de Unión a las 26 veredas del municipio, consolidándolo como una estrategia educativa de alcance territorial que contribuya al desarrollo académico y cultural de la niñez rural.