Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas

La persistencia de Biviana María Ospina, hermana buscadora en Nariño (Antioquia), permitió que la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) localizara los restos de Daniela Ospina Quinchía, desaparecida en Samaná, Caldas, desde el año 2000.

En Nariño, Antioquia, la familia Ospina Quinchía recuerda a Daniela como una niña tranquila, la penúltima de los hermanos. Nacida en 1986, tenía apenas 13 años cuando fue reclutada por un grupo armado en 1999. Un año después, en el 2000, su rastro se perdió en zona rural de Samaná, Caldas, en medio de las hostilidades del conflicto armado.

Durante más de dos décadas, el silencio fue la única respuesta para su familia. Hasta que su hermana Biviana María decidió convertirse en el motor de la búsqueda.

Una hermana que recorrió trochas para encontrar la verdad

Biviana María Ospina no esperó. Recorrió incansablemente las trochas y zonas rurales de Samaná hasta lograr ubicar con precisión el lugar donde yacían los restos de Daniela: una fosa clandestina en el sector de La Albania, corregimiento de Florencia, en el municipio de Samaná.

Esa información fue clave para que la UBPD actuara. El hallazgo del cuerpo se produjo en septiembre de 2024 y la identificación plena se confirmó en noviembre de 2025.

«Este hallazgo es muy especial porque una de sus hermanas fue la persona que más luchó por encontrarla. Con esa información clave se dio el hallazgo del cuerpo en septiembre de 2024 y su identificación plena se logró en noviembre de 2025», destacó Andrés Felipe Marín, coordinador del GITT Caldas de la UBPD.

Una entrega digna que abrió nuevas puertas en el territorio

El proceso culminó con una ceremonia de entrega digna y culturalmente pertinente en la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes de Nariño, seguida de la inhumación de Daniela en el cementerio local, devolviendo así a la joven a su territorio y a su familia.

Pero la ceremonia trajo algo más: durante el acto, seis familias presentaron nuevas solicitudes de búsqueda ante la UBPD.

«Esto confirma la importancia de que la Unidad de Búsqueda vaya hasta los territorios afectados por el conflicto armado, porque de esta manera se fortalecen los lazos de confianza y se facilita el proceso de solicitudes de búsqueda por parte de quienes viven en ruralidad dispersa», concluyó Marín.

La historia de Daniela Ospina se convierte así en un símbolo de esperanza para las familias de Nariño, Antioquia, y para todos los municipios marcados por el conflicto: la búsqueda incansable tiene sentido, y la verdad, aunque tardía, puede llegar.

Fuente: Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD)