Una cría de felino del género Leopardus, rescatada en Istmina cuando apenas pesaba 679 gramos, fue devuelta a su hábitat natural luego de superar un proceso de recuperación en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de Cornare, en Antioquia.

Después de cinco meses de cuidados especializados, un felino silvestre volvió a la vida en libertad en el departamento del Chocó. El animal, perteneciente al género Leopardus, llegó al centro de rehabilitación con apenas mes y medio de nacido y signos leves de desnutrición. Hoy, convertido en un ejemplar juvenil sano, ya recorre nuevamente la selva chocoana por sus propios medios.

Un rescate que comenzó en Istmina

La historia de este pequeño felino se remonta a febrero de este año, cuando fue entregado de manera voluntaria a la Policía Nacional en el municipio de Istmina, Chocó. La autoridad ambiental de la región, Codechocó, asumió el caso y, ante la corta edad del animal y la necesidad de atención especializada, gestionó su traslado hasta el CAV de Cornare, en Antioquia.

El cachorro ingresó al centro el 5 de febrero con un peso de tan solo 679 gramos, una cifra que reflejaba su estado de vulnerabilidad y la urgencia de intervenir a tiempo.

Los primeros retos: alimentación y supervivencia

El primer obstáculo que enfrentó el equipo veterinario fue garantizar que el felino se alimentara correctamente. Al tratarse de una cría que todavía dependía de leche materna, los especialistas diseñaron una transición progresiva, combinando un sustituto lácteo con pequeños trozos de carne, hasta que el animal aprendió a reconocer y consumir su alimento de forma autónoma.

Superada esa etapa, el proceso avanzó hacia el fortalecimiento de comportamientos propios de su especie: trepar, buscar refugio, perseguir presas y reaccionar ante posibles amenazas, todas ellas habilidades indispensables para sobrevivir en estado salvaje.

Enriquecimiento ambiental para no perder el instinto

Para lograrlo, el equipo del CAV aplicó distintas estrategias de enriquecimiento ambiental. El alimento se escondía entre hojas, se enterraba o se entregaba mediante métodos que simulaban condiciones reales de caza, con el objetivo de estimular la búsqueda activa por parte del animal.

También se emplearon sonidos asociados a riesgos comunes en su entorno —como ladridos de perros, disparos o pólvora— para reforzar sus conductas de evasión y refugio frente a peligros similares a los que podría encontrar en libertad.

Un punto clave del proceso fue evitar que el felino se habituara a la presencia humana. Mediante pruebas de comportamiento y técnicas de ahuyentamiento, los especialistas evaluaron de forma constante su reacción ante las personas, cuidando que conservara intactos sus instintos silvestres.

De 679 gramos a más de 2.200: el resultado del proceso

Los avances fueron notorios. Al finalizar su rehabilitación, el felino superó los 2.200 gramos de peso y alcanzó su etapa juvenil, mostrando las condiciones físicas y comportamentales necesarias para regresar a su entorno natural sin riesgos.

Un viaje de más de 10 horas de regreso a casa

Con el acompañamiento de profesionales de Cornare y Codechocó, el felino emprendió el trayecto de retorno al Chocó, un recorrido de más de 10 horas. Una vez allí, fue liberado en un área previamente seleccionada por la autoridad ambiental, elegida por sus condiciones ecosistémicas favorables para la adaptación, supervivencia y permanencia del animal en libertad.

Un ejemplo de articulación interinstitucional

El caso de este felino silvestre pone en evidencia la importancia de la coordinación entre autoridades ambientales de distintas regiones del país para proteger la fauna silvestre. Además, demuestra cómo los procesos de rehabilitación especializados —cuando se aplican con rigor técnico y científico— pueden marcar la diferencia en la conservación de especies clave para el equilibrio de los ecosistemas.

Fuente: Cornare