Con una riqueza geográfica y cultural única en el país, el municipio de Sonsón conserva una extensa red de caminos ancestrales que han marcado la historia de Antioquia desde el siglo XVIII. Estos senderos, que alguna vez fueron rutas estratégicas para la colonización, el comercio y la comunicación entre pueblos, siguen vigentes como corredores de memoria, naturaleza y patrimonio.

A lo largo de los siglos, viajeros, arrieros, comerciantes e incluso expedicionarios registraron la dureza y belleza de los caminos de la región. Cronistas como Agustín Codazzi, Manuel Uribe Ángel y Pedro Biturro Pérez describieron estas rutas como agrestes, montañosas, fangosas y atravesadas por ríos caudalosos, pero también como corredores vitales que conectaban Antioquia con Honda, Mariquita y el río Magdalena.


Un territorio forjado por caminos

Dos rutas marcaron la movilidad del siglo XVIII:

  • Camino de Nare: conectaba Honda con Antioquia mediante navegación fluvial, barquetas pequeñas, bodegas y extensas recuas de mulas. Era un trayecto difícil, lleno de impuestos, “bajos” peligrosos y pasos como el río Nus, atravesado en tarabita.
  • Camino de Hervé: aún más complejo, con más de 30 cruces del río Guarinó, ascensos prolongados y descensos abruptos. Este camino fue clave en la comunicación entre Arma Viejo, Pácora y Mariquita.

Ambas rutas revelan las condiciones adversas de movilidad del periodo colonial, así como la importancia geográfica de la región.


El sueño inconcluso de un camino entre Sonsón y Mariquita

A finales del siglo XVIII, el minero Felipe Villegas propuso la construcción de un camino que conectara Sonsón con Mariquita, más directo y económico que los existentes. Aunque la idea fue bien recibida por las autoridades, no llegó a ejecutarse debido a falta de recursos, disputas administrativas y decisiones políticas.

Este proyecto, conocido como el “Camino de Sonsón a Mariquita”, se convirtió en uno de los grandes sueños frustrados del periodo colonial. Su intención era abrir una salida estratégica hacia el Magdalena, facilitar el comercio y dinamizar la minería y la agricultura.


Sonsón, punto clave de la colonización antioqueña

Con la llegada de Antonio Mon y Velarde, visitador español, inició la reorganización territorial conocida como los distritos agrarios. Esto impulsó una migración masiva hacia las montañas del suroriente antioqueño, donde se consolidó la fundación de Sonsón alrededor de 1780–1800.

Los colonos debieron abrir trochas a mano, desmontar selvas densas y superar pendientes extremas para establecer sus viviendas. De estas primeras veredas surgieron rutas que hoy siguen activas o reconocibles en el paisaje rural.


Caminos que hoy cuentan la historia

El municipio conserva numerosas rutas que permiten entender el pasado indígena, colonial y republicano de la región. Caminos como:

  • Murringo, con su empedrado en roca granodiorita.
  • El Camino de la Colonización hacia el río Arma.
  • Camino de Guamal, atravesando vertientes profundas.
  • Camino del Magdalena, que seguía hacia Mariquita y pasaba por la Fábrica Nacional de Chocolates.
  • Camino de Yarumal, representativo del paisaje campesino tradicional.
  • Ruta del Aures, uno de los corredores naturales más impresionantes del país.

Hoy, estos senderos son recorridos para investigación histórica, turismo de naturaleza, caminatas comunitarias y procesos de fortalecimiento cultural.


Patrimonio natural y cultural en cada trayecto

Los caminos de Sonsón pasan por:

  • Veredas tradicionales como Manzanares, Río Arriba, Sirguita y Yarumal.
  • Ríos emblemáticos como el Arma, Sonsón, Aures y Río Verde.
  • Cañones profundos considerados “hendiduras únicas de los Andes centrales”.
  • Parques, jardines y museos que conservan la identidad local, como el Jardín Etnobotánico Lorenzo Uribe y el Museo Casa de los Abuelos.

Estas rutas no solo conectan territorios: conectan memorias, paisajes y saberes que han perdurado por más de dos siglos.


Un llamado a valorar y proteger los caminos

Los caminos ancestrales de Sonsón representan uno de los patrimonios históricos más importantes del suroriente antioqueño. Más allá de su función turística, son testimonio de la colonización, de las comunidades campesinas y de la manera en que generaciones enteras habitaron y transformaron la montaña.

Su protección, documentación y puesta en valor se han convertido en un eje fundamental para estudios históricos, proyectos culturales y nuevas propuestas de turismo sostenible.