Desde hace ocho años, un grupo de aguadeños dentro y fuera del país se unió bajo un propósito común: trabajar por el bienestar de su municipio. Se trata del Chat de la Aguadeñidad, un movimiento cívico fundado en 2017 por Mario Londoño Ospina, que hoy reúne a 168 integrantes comprometidos con causas sociales, culturales y comunitarias para fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia por Aguadas.

El creador del movimiento explicó a El Páramo que “somos un grupo de aguadeños que nos unimos por las necesidades del municipio, en la parte económica y social, para hacer cosas grandes por Aguadas”.

Entre las múltiples acciones adelantadas por este grupo solidario destacan campañas de ayuda humanitaria, como la entrega de mercados a más de 320 familias durante la pandemia, el apoyo a los Bomberos Voluntarios y la Defensa Civil de Aguadas, así como la donación de $35 millones para la restauración de las campanas de la iglesia Inmaculada Concepción.

También han tenido un papel clave en el impulso cultural del municipio, especialmente apoyando a la Banda Sinfónica de Aguadas, considerada un orgullo patrimonial local. Gracias a su talento, disciplina y tradición musical, la agrupación ha obtenido reconocimientos nacionales e internacionales, incluyendo destacadas participaciones en competencias musicales. Recientemente, 10 músicos de la banda viajaron a Galicia, España, donde representaron a Colombia y al departamento de Caldas en un certamen mundial, logrando una posición de honor.

Más recientemente, el movimiento entregó un reloj monumental a la parroquia San Antonio de Arma, con una inversión cercana a $28 millones.

Una red que nació desde la solidaridad

El Chat de la Aguadeñidad surgió en un momento de reflexión personal para Mario Londoño. Tras una cirugía de corazón abierto en Manizales, recibió una llamada del médico aguadeño Javier López Jaramillo, residente en Cleveland (EE. UU.), quien le propuso liderar una campaña de apoyo a las familias más necesitadas durante la pandemia.

“Durante ocho meses sostuvimos la campaña de darle pan al que tenía hambre, especialmente a los pobres vergonzantes que no se atrevían a pedir ayuda”, recuerda Londoño.

A partir de ese gesto solidario, el grupo fue creciendo y consolidándose como una red de apoyo entre aguadeños de diferentes regiones y países.

El nombre “Chat de la Aguadeñidad” fue inspirado por el reconocido historiador Javier Ocampo López, autor de más de 175 libros y postulado al Premio Nobel de Literatura, quien acuñó el término aguadeñidad para expresar la unión y orgullo por el territorio.

Más que un grupo, una familia virtual

El Chat se ha convertido en un espacio de encuentro afectivo y cultural donde se comparten noticias, celebraciones y efemérides de la comunidad aguadeña.

“Es muy reconfortante pensar que un aguadeño en España pueda recibir noticias de su pueblo. Eso alegra el corazón”, comenta Londoño.

En el grupo participan médicos, músicos, docentes y líderes sociales que aportan desde sus conocimientos. Entre sus tradiciones está felicitar a los miembros en sus cumpleaños y difundir información sobre salud, arte y cultura local.

Transparencia y confianza

Uno de los pilares del movimiento es la transparencia en el manejo de los recursos. Cada aporte económico es informado y justificado ante los miembros. “Si alguien dona 10.000 pesos, sabe exactamente para qué se invirtieron. Esa confianza ha sido clave para mantener la credibilidad”, afirma el fundador.

El Chat cuenta además con un Consejo Coordinador de seis personas, encargado de definir proyectos y coordinar las campañas solidarias.

Aunque por ahora no están legalmente constituidos, se ha considerado la posibilidad de crear una fundación sin ánimo de lucro en el futuro.

Proyección y fortalecimiento

Actualmente, el Chat de la Aguadeñidad sigue creciendo y busca organizar sus miembros por regiones, designando líderes en ciudades como Medellín, Manizales y en Estados Unidos, con el fin de mantener una estructura manejable y efectiva.

“Queremos seguir fortaleciendo las colonias aguadeñas, porque cuando las comunidades se organizan, los municipios también progresan”, concluye Londoño, quien invita a otros pueblos del país, como Sonsón, a replicar esta experiencia cívica y solidaria.