Señor Jesús concédeme que te imite en el desprecio del mismo mundo

3. Señor Jesús, ya que tu vida fue dura y despreciada por el mundo, concédeme que te imite en el desprecio del mismo mundo.

El discípulo no está sobre el maestro, ni el siervo sobre su señor (Mt. 10, 24). Que tu siervo se ejercite en la escuela de tu vida porque en ella está mi salvación y la verdadera santidad. Lo que lea u oiga fuera de ella no me fortalece ni me deleita plenamente.

Lea también: Si quieres alcanzar la vida eterna, desprecia la presente

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

Share this...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter