Sonsón sale del letargo o seguirá sumido en un sueño profundo

Sonsón es una gran despensa de alimentos. Llegar a este municipio es encontrase con una variedad de cultivos distribuidos en diferentes pisos térmicos: en la zona fría se puede conseguir maíz, granadilla, mora, tomate, papa, alverja, cebolla, lechuga, zanahoria, aguacate, fresa, uchuva, durazno, curuba… y en la zona caliente, higo, plátano, yuca, guanábana, caña de azucar, papaya, naranja, mandarina, zapote, café, limón… por mencionar algunos.

Situado a los pies del Capiro y el Complejo de Páramo de Sonsón, éste municipio se formó como una gran ciudad, líder de la región, pujante, con inmensas riquezas paisajísticas y un invaluable patrimonio cultura, tangible e intangible y natural.

Desde su fundación, Sonsón se ha caracterizado por su liderazgo en todos los ámbitos de la vida política, cultural, ambiental y religiosa. Aquí se gestaron grandes proyectos que influyeron en la vida municipal, departamental y nacional.

Fue cuna de la colonización antioqueña y desde aquí salieron los primeros pobladores a fundar mas de 100 pueblos y ciudades hacia el Sur de país. Conserva la arquitectura colonial, republicana y posee mas de 6 museos que albergan las tradiciones de la raza antioqueña.

Hoy Sonsón está sumido en un preocupante atraso al que sus gentes poco o nada les interesa. El municipio tiene una gran crisis social. Son muchos los niños y jóvenes deambulando por las calles sumidos en la drogadicción. No pude ser común ver a un niño en un parque con un tarro de sacol, o a un joven encendiendo un «bareto» frente a los ojos de cualquier transeunte.

Los barrio periféricos reflejan el abandono por parte del estado. Familias hacinadas y con hambre, sin empleo, esperando la ayuda del gobierno. Casas deterioradas, abandonas, destruidas, infestadas de roedores. Calles completamente intransitables.

Pero en el centro el circo continúa, las fachadas están muy bien montadas, el turista se deleita con las pocas ventanas y portones, pero en su interior ya no vive nadie en ellas, fueron mal modificadas para darle paso al progreso, se imponen los ladrillos y el concreto.

Ya son pocos a los que les duele que acaben con el patrimonio, se ha impuesto en las mentes de las personas las ideas de progreso, de cambio y modernización. Y con ello, el desarraigo y la pérdida de los valores que trae a la vez pobreza y mendicidad.

Sonsón sale del letargo o continuará sumido en un sueño profundo. Necesita de nuevos lideres e instituciones que lo lleven a otro nivel, que lo saquen de la cloaca en la que está sumido y vuelva a recuperar ese liderazgo, que en antaño lo caracterizó, para que su gente tenga de nuevo oportunidades de desarrollo e igualdad para todos.

«Sonsón alza la frente» humilde con visión de futuro, con deseos de recuperar su tejido social y su patrimonio, empezando por su antigua catedral. Si en menos de tres días se consiguieron el dinero suficiente para restaurar la Catedral de Notre Dame, ¿será que los sonsoneños y antioqueños no somos capaces de hacer lo mismo con la Catedral de Sonsón? Este es un icono que permanece vivo en la mente y en las casas de todos los habitantes de Sonsón y que podría ser el renacer y despertar de una nueva generación, de una nueva ciudad que se levanta entre las cenizas para decirle al mundo que aquí vive una comunidad que no se deja menoscabar a pesar de los malos liderazgos y las circunstancias.

No perdamos las esperanzas, luchemos por lo que queremos. ¡Arriba Sonsón, llegó la hora del cambio, de avanzar, llegó la hora de despertar!

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