Un día como hoy, 20 de diciembre de 1961, un fuerte sismo sacudió la región del Eje Cafetero y el sur de Antioquia, dejando profundas afectaciones en el municipio de Sonsón. El movimiento telúrico provocó daños estructurales en edificaciones civiles y religiosas, comprometiendo inmuebles emblemáticos del centro urbano y generando preocupación entre la comunidad.
Uno de los hechos que permanece vivo en la memoria colectiva ocurrió en la Gruta de Guayabal, santuario religioso erigido en la vereda Guayabal. Tras el sismo, la imagen de la Virgen de la Inmaculada, que hasta entonces miraba hacia el Páramo de Sonsón, giró y quedó orientada hacia la ciudad, en dirección sur. Este acontecimiento fue interpretado por los habitantes como un hecho simbólico que reforzó la devoción y el significado espiritual del lugar.
Los daños ocasionados por el sismo de 1961 marcaron el inicio de un periodo crítico para la infraestructura local, que se vería agravado con el terremoto del 30 de julio de 1962, episodio que transformó de manera definitiva el paisaje urbano de Sonsón. Hoy, estos sucesos hacen parte de la memoria histórica de un municipio reconocido por su capacidad de reconstrucción y resiliencia, conocido como “la ciudad que decidió no morir”.