Por Martha Isabel González
“Cuando la mente olvida, el cuerpo recuerda”.
¿Sabías que el sistema endocrino y el sistema nervioso en el ser humano son la fuente de la energía vital y regulan el equilibrio del cuerpo? Juntos mantienen la homeostasis, es decir, el balance interno que nos permite vivir, adaptarnos y sanar.
El sistema nervioso
Es el sistema de respuesta rápida del organismo.
¿Qué hace?
Percibe lo que pasa dentro y fuera del cuerpo, procesa la información y da órdenes inmediatas.
¿Cómo se divide?
- Sistema nervioso central: cerebro y médula espinal.
- Sistema nervioso periférico: nervios.
- Sistema nervioso autónomo:
- Simpático: alerta, estrés y supervivencia.
- Parasimpático: calma, descanso y reparación.
Si el sistema simpático está hiperactivo, pueden aparecer ansiedad, estrés, insomnio, tensión, inflamación, reactividad, irritabilidad o hipersensibilidad. Esto significa que tu sistema nervioso está saturado de estrés tóxico y ya no logras descansar profundamente.
¿Alguna vez te has sentido así?
El estrés acumulado se manifiesta como:
- Agotamiento mental y emocional.
- Preocupaciones constantes o miedo sin motivo.
- Sensación de desconexión contigo mismo.
- Dificultad para relajarte.
- Reactividad y sensibilidad.
Esto puede llevarte a sentir la vida como una amenaza, con miedo y distorsión de la realidad.
Sistema endocrino
Es el sistema de respuesta lenta y profunda.
¿Qué hace?
Regula las emociones, el metabolismo, la energía, el crecimiento, el sueño y la reproducción.
¿Cómo influye?
En el estado de ánimo y la identidad interna.
¿Cómo actúa?
A través de hormonas que viajan por la sangre.
Cuando se desregula, pueden aparecer fatiga crónica, cambios de peso, alteraciones del ánimo y desbalance emocional.
¿Cómo se conectan ambos sistemas?
El hipotálamo es el puente entre ellos, porque lo que piensas, sientes y percibes afecta directamente tus hormonas. El estrés sostenido en el sistema nervioso termina afectando al sistema endocrino.
¿CÓMO MANTENERLOS EN EQUILIBRIO?
Usa herramientas saludables que ayuden a relajar tu cuerpo y restablecer el equilibrio mental.
Esto es una habilidad, no un rasgo de personalidad. Es algo que puedes aprender.
Así te sana la naturaleza
- Los colores verdes alivian la fatiga visual.
- Caminar en el bosque mejora la concentración.
- Conectar con animales aumenta la empatía.
- La luz del sol eleva los niveles de serotonina.
- El contacto de la piel con la tierra disminuye la inflamación.
- Dormir en la naturaleza sincroniza los ritmos circadianos.
- El canto de los pájaros estimula la dopamina.
- Observar el cielo despeja la mente.
- Flotar en agua relaja el sistema nervioso.
Manejo del cuerpo
Aprende a sentir las sensaciones corporales.
Practica movimientos conscientes y somáticos.
Observa tu cuerpo: eres mente, cuerpo y espíritu en unidad.
Lo que siente tu cuerpo es tu guía.
Practica:
Yoga, estiramientos, taichí, caminar, nadar, algún deporte o gimnasio, mínimo de 15 a 30 minutos diarios.
Respiración consciente
Atención plena: estar en el presente.
Relájate, respira y suelta lo que no puedes controlar.
Practica:
Inhalar en 4 segundos y exhalar en 6, de forma lenta y profunda.
Descanso
Un campo que descansa da una cosecha generosa.
Practica:
Viajar, leer, ir al cine, escuchar música tranquila, escribir, tomar un baño tibio, caminar, correr, nadar o montar bicicleta. Incorpora alguna de estas actividades diariamente.
Capacitación
La educación reduce el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Practica:
Leer mínimo 30 minutos diarios, escribir y llevar un diario personal.
Regulación emocional
Permite sentir las emociones sin quedar consumido por ellas.
Las emociones no expresadas alteran las hormonas.
Quien valida sus emociones y logra trascenderlas estará un paso más cerca de conocerse a sí mismo.
“Mostrar tus emociones es un signo de fortaleza.”
Practica:
Escritura consciente, terapia, hablar, expresar y llorar sin juicio.
Ritmos biológicos claros
El cuerpo ama la coherencia:
Dormir a horas similares, comer sin prisa y exponerse a la luz natural en la mañana.
Nutrición regulada
Proteínas de calidad, grasas saludables, menos azúcar y comidas a horarios regulares.
Contacto y seguridad
El cuerpo necesita seguridad. El equilibrio nace cuando se siente a salvo.
“Cambiar el estado interno… cambia la química del cuerpo.”
— Joe Dispenza
Practica:
Abrazos, masajes y espacios donde te sientas escuchado.
“Sé amable con tu cuerpo para que tu alma tenga ganas de habitar en él.”
Pregúntate:
- ¿Qué emoción ya no necesito cargar hoy?
- ¿Qué estado quiero habitar?
Para recordar
No se trata de ser más, sino de salir del modo supervivencia.
Cuando el sistema nervioso se calma, el sistema endocrino recupera su orden.
Cada vez que eliges la calma, tu cuerpo escucha y responde.
Hoy elijo hacer solo lo que me corresponde, con calma y claridad.
Me libero de cargas ajenas.
Mi paz es prioridad y mi energía es sagrada.