Con una destacada participación artística y una amplia asistencia de público, concluyó la edición número 49 del Festival de Música Religiosa de Marinilla, evento que este año se consolidó como uno de los principales referentes culturales y espirituales de la región, y que avanza hacia su cincuentenario con la reciente aprobación de su declaratoria como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

Bajo el lema “Marinilla Fraterna, la Casa Común”, el festival se desarrolló durante diez días promoviendo la fraternidad y la equidad a través del arte. La imagen oficial fue creada por el ilustrador local Oscar González Montoya, reforzando el enfoque comunitario de esta versión.

El balance dejó cifras significativas: 299 músicos participaron en los 10 conciertos programados y 6.050 personas asistieron de manera presencial a los diferentes escenarios. Además, miles de espectadores siguieron la programación a través de transmisiones en medios regionales y nacionales como Teleantioquia, CCM TV, Canal Trece, Cristo Visión y Safari TV.

La organización estuvo a cargo de la Corporación Amigos del Arte (Corarte), con el apoyo de la Alcaldía de Marinilla, la Secretaría de Cultura, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, empresarios del Oriente antioqueño y la comunidad local.

El cierre del evento estuvo marcado por un anuncio trascendental: el Congreso de la República aprobó el proyecto de ley que declara al Festival de Música Religiosa de Marinilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Los organizadores señalaron que el siguiente paso será trabajar en el Plan Especial de Salvaguarda que permita garantizar los beneficios de esta declaratoria y preparar la celebración del cincuentenario en 2027.

Con la mirada puesta en sus 50 años, Marinilla reafirma su identidad como “ciudad con alma musical” e invita desde ya al país a sumarse a la gran celebración regional del próximo año, que busca fortalecer la integración cultural y artística del territorio.

Fuente: Corarte Marinilla