La Federación Nacional de Cafeteros recomienda fertilizar oportunamente, vigilar la broca y proteger los cultivos jóvenes ante el aumento de temperaturas y la reducción de lluvias.
El fenómeno de El Niño, cuya ocurrencia ha sido confirmada para el segundo semestre del año, traerá consigo un aumento de las temperaturas, menor cantidad de lluvias y una mayor radiación solar en gran parte del territorio colombiano. Aunque estas condiciones representan desafíos para la agricultura, en algunas regiones cafeteras podrían generar efectos positivos sobre la producción de café.
Así lo explicó el doctor Álvaro Gaitán, gerente técnico de la Federación Nacional de Cafeteros, durante una entrevista concedida a El Páramo, en la que analizó las implicaciones del fenómeno climático para los caficultores colombianos y, especialmente, para los productores de Antioquia.
Según Gaitán, el impacto de El Niño dependerá en gran medida de las condiciones climáticas propias de cada región. Mientras que las zonas tradicionalmente lluviosas podrían beneficiarse con mayores floraciones y cosechas más concentradas, las regiones con menor disponibilidad de agua podrían enfrentar dificultades para el llenado de los frutos.
«En general vemos un efecto positivo del fenómeno de El Niño para la caficultura, especialmente en departamentos como Antioquia donde normalmente llueve mucho durante todo el año», señaló.
Antioquia tendría condiciones favorables
De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, Antioquia podría experimentar algunas ventajas debido a la disminución temporal de las lluvias, ya que el exceso de precipitación suele ser uno de los factores que afectan el desarrollo óptimo de los cafetales.
Sin embargo, el gerente técnico advirtió que los beneficios climáticos solo podrán aprovecharse si los cultivos cuentan con un adecuado manejo agronómico, incluyendo plantas jóvenes, variedades resistentes y una correcta nutrición.
«El clima por sí solo no garantiza una mayor producción. Es necesario que los cafetales estén bien manejados para que esas condiciones favorables se traduzcan en mejores cosechas», indicó.
Mayor riesgo de broca durante los períodos secos
Uno de los principales llamados de atención realizados por la Federación está relacionado con la broca del café, una de las plagas más importantes que afecta al cultivo.
Las altas temperaturas aceleran el ciclo reproductivo del insecto, aumentando el riesgo de infestación en los cafetales. Por esta razón, la entidad recomienda realizar monitoreos permanentes, recoger frutos remanentes después de las cosechas y aplicar oportunamente las medidas de control biológico o químico cuando sea necesario.
«La prevención es fundamental. Los caficultores deben recorrer sus lotes y actuar a tiempo para evitar que la broca alcance niveles que afecten la calidad y productividad del café», explicó Gaitán.
Fertilización y sombrío para proteger los cultivos
Otra de las recomendaciones clave consiste en realizar las fertilizaciones durante la actual temporada de lluvias, aprovechando la humedad del suelo para garantizar que los nutrientes puedan ser absorbidos por las plantas.
Asimismo, la Federación aconseja proteger los cafetales jóvenes mediante sombríos transitorios, especialmente en cultivos menores de dos años, utilizando especies como guandul o tefrosia que permitan reducir los efectos de la radiación solar y las altas temperaturas.
Investigación y acompañamiento a los caficultores
Durante la entrevista, Álvaro Gaitán destacó el trabajo que realiza la Federación Nacional de Cafeteros a través de su centro de investigación, Cenicafé, y del Servicio de Extensión, integrado por más de mil profesionales que acompañan técnicamente a los productores en todo el país.
Actualmente, Colombia cuenta con cerca de 830.000 hectáreas sembradas en café y alrededor de 570.000 familias cafeteras, que continúan fortaleciendo la producción de uno de los productos agrícolas más representativos del país.
Finalmente, el gerente técnico reiteró el llamado a los caficultores antioqueños para prepararse desde ahora frente a las condiciones climáticas previstas para los próximos meses, mediante prácticas oportunas de nutrición, control fitosanitario y manejo agronómico de los cultivos.