Para conmemorar la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, muchos fieles recuerdan una de las expresiones más significativas de la historia religiosa y política del país: la Ley 26 de 1898, mediante la cual el Congreso de Colombia rindió homenaje a Jesucristo y reconoció oficialmente su autoridad social sobre la Nación.
La placa, exhibida en la Catedral Primada de Colombia, recoge el texto aprobado el 8 de noviembre de 1898, en el que el Estado colombiano manifestó su gratitud por los beneficios recibidos y ordenó la erección de un monumento como símbolo permanente de ese reconocimiento.
En su primer artículo, la ley señala que la República de Colombia, «al terminar el siglo en que comenzó su vida de nación libre y soberana», consideró su deber reconocer explícitamente la autoridad social de Jesucristo. Asimismo, dispuso la construcción de un monumento en la Catedral de Bogotá y el envío de una copia de la norma al entonces papa León XIII, como muestra de adhesión del pueblo colombiano al Vicario de Cristo.
El documento fue sancionado por el presidente Manuel Antonio Sanclemente y refrendado por el ministro de Guerra encargado del despacho de Gobierno, Pedro Antonio Molina, convirtiéndose en un hecho histórico que marcó la relación entre la fe católica y la vida pública del país a finales del siglo XIX.
Cada año, durante la celebración del Día del Sagrado Corazón de Jesús, esta ley vuelve a ser recordada por numerosos creyentes como un testimonio de la profunda tradición religiosa que ha acompañado la historia de Colombia y que continúa viva en la memoria de muchas familias y comunidades del país.