Cerca de 50 habitantes de Sonsón y Nariño participaron en jornadas de socialización donde se explicó cómo se calculó el límite diario de visitantes al sendero y qué medidas complementarias se vienen para consolidar un turismo sostenible en el territorio
El Cerro La Vieja, uno de los atractivos naturales más visitados de la región, tendrá un límite diario de 14 visitantes por jornada en su sendero principal, según el cálculo de capacidad de carga turística presentado por las autoridades ambientales a la comunidad. La medida busca conciliar el disfrute del turismo de naturaleza con la conservación del páramo, un ecosistema estratégico para la región.
La cifra fue socializada durante encuentros comunitarios en los que participaron cerca de 50 personas de las veredas de Sonsón y Nariño, donde surgieron decenas de preguntas sobre el alcance real de esta restricción y sus implicaciones para el desarrollo turístico local.
¿Por qué se limita el número de visitantes?
Según explicaron los técnicos encargados del estudio, cada persona que recorre el sendero genera presiones sobre el suelo, la fauna y los ecosistemas del cerro, e incluso puede alterar los hábitos de alimentación y comportamiento de las especies del lugar. Limitar el número de visitantes por día busca reducir ese impacto y, al mismo tiempo, garantizar una experiencia de calidad para quienes suben.
El estudio aclaró además que la capacidad de carga no depende únicamente del tamaño del sendero. En el cálculo se tuvieron en cuenta variables como la pendiente del terreno, las condiciones del suelo, los procesos de erosión, factores ecológicos de flora y fauna, los niveles de precipitación —evaluados incluso a escala diaria y horaria— y el brillo solar. A esto se suma un análisis de la capacidad de manejo y de operación del sitio para recibir público.
Un número que puede cambiar con el tiempo
Uno de los mensajes centrales de la socialización fue que la capacidad de carga turística no es una cifra definitiva ni una garantía por sí sola de la conservación del cerro. Se trata, según las autoridades, de una herramienta dinámica que puede ajustarse —hacia arriba o hacia abajo— si cambian las condiciones ambientales, el manejo turístico o si se diseñan nuevas rutas.
Para que el turismo sea realmente sostenible, agregaron, también deben vigilarse otros factores: el comportamiento de los visitantes, el cumplimiento de la normativa, el monitoreo continuo de las variables ambientales y la articulación entre instituciones, comunidades y operadores turísticos.
El turismo en el territorio no desaparece
Ante la inquietud de si las restricciones en el cerro implican el fin del turismo en la zona, la respuesta de las autoridades fue tajante: no. Uno de los propósitos de la estrategia turística es precisamente diversificar la oferta y distribuir a los visitantes en distintos sectores del territorio, aliviando así la presión sobre los ecosistemas más frágiles y fortaleciendo el desarrollo económico local.
Entre las alternativas identificadas están el turismo rural, el turismo agrícola, el turismo religioso y otras actividades de turismo de naturaleza en la región. Para que estas opciones se concreten, se necesita el compromiso conjunto de comunidades locales, guías, operadores turísticos, alcaldías, autoridades ambientales y demás organizaciones presentes en el territorio.
Reglas también para operadores externos
Las autoridades precisaron que cualquier empresa u operador turístico que no sea del territorio deberá acogerse a las mismas reglas, lineamientos y mecanismos de manejo definidos para el área, con el fin de garantizar que la actividad se desarrolle en armonía con los objetivos de conservación. Se insistió, además, en que el turismo sostenible debe traducirse en beneficios concretos para las comunidades locales, reconocidas como guardianas históricas del territorio.
¿Qué sigue después del cálculo?
El siguiente paso, señalaron los técnicos, es la construcción e implementación de herramientas de manejo que organicen la actividad turística: cómo se harán las visitas, cómo será el seguimiento, qué responsabilidades tendrá cada actor y cómo se articularán estas acciones con proyectos y procesos que ya existen en el municipio. La capacidad de carga, insistieron, no es el punto final de este proceso, sino apenas uno de los pasos hacia un modelo de turismo más sostenible.
Dos dudas frecuentes, resueltas
Durante las socializaciones también se repitieron dos preguntas puntuales. La primera: si el cupo de 14 personas incluye al guía. La respuesta fue sí, ya que el cálculo contempla a todas las personas que suben al atractivo, sin importar el rol que cumplan durante el recorrido.
La segunda: si los cupos no usados un día se pueden acumular para la jornada siguiente. Aquí la respuesta fue negativa. El número de 14 visitantes corresponde a una sola jornada y no es acumulable ni multiplicable para días posteriores.
Un llamado a la corresponsabilidad
Las autoridades cerraron el proceso de socialización con un mensaje dirigido a toda la comunidad: la capacidad de carga turística no busca prohibir el acceso al Cerro La Vieja, sino garantizar su disfrute responsable y la conservación del páramo a largo plazo. Cuidar este ecosistema, remarcaron, es una responsabilidad compartida entre instituciones, operadores y habitantes del territorio.
Con información de las jornadas de socialización comunitaria sobre la estrategia de turismo sostenible en el Cerro La Vieja, Sonsón, Antioquia.