El municipio del Oriente antioqueño conmemoró el aniversario de su acta fundacional, firmada el 4 de agosto de 1800. El historiador Rafael Iván Toro repasó, en entrevista, una historia marcada por la colonización del suroccidente colombiano, la resistencia a la violencia y las expectativas de crecimiento ante el desborde urbano del Valle de Aburrá y del Valle de San Nicolás.

Este 4 de agosto, Sonsón cumplió 226 años desde la firma de su acta fundacional, el documento que en 1800 formalizó la creación de la población tras un largo proceso de asentamiento que se remonta a comienzos del siglo XVII. Así lo explicó el historiador Rafael Iván Toro, quien conoce a fondo el proceso fundacional y la evolución del municipio.

Un proceso que tomó casi dos siglos

Aunque la fundación oficial se selló en 1800, sus antecedentes datan de 1613 y 1620, cuando las expediciones de Jorge Robledo llegaron al territorio y desplazaron a los indígenas que habitaban la zona hacia la vega de Supía. Durante casi dos siglos, las tierras pertenecieron a Felipe de Villegas y Córdoba, lo que impidió que se establecieran poblaciones formales, ya que hacerlo constituía un delito.

La situación cambió con la llegada de la casa de Borbón al trono español y la implementación de reformas que buscaban revertir el atraso económico de la provincia de Antioquia, entonces una de las más pobres del virreinato. Ese giro político, gestado desde 1790, abrió la puerta para que colonos provenientes de Rionegro y Marinilla accedieran a las tierras y, finalmente, el 4 de agosto de 1800 se firmara el acta fundacional que repartió los solares para la iglesia, el cabildo y la cárcel. El municipio como figura administrativa solo se constituyó formalmente hacia 1826 y 1827.

La responsabilidad de la firma recayó en José Joaquín Ruiz y Zapata, aunque un monumento en el parque principal recuerda a la totalidad de los fundadores que participaron en el proceso.

Cuna de la colonización antioqueña

Según Toro, a partir de su fundación Sonsón se convirtió en el punto de partida de la llamada colonización antioqueña hacia el suroccidente del país. De allí salieron los pobladores que fundaron Aguadas, Pácora, Salamina, Neira, Manizales —esta última hacia 1848— y otras poblaciones de Caldas y el Eje Cafetero.

El municipio también tuvo un papel activo en las guerras de independencia: en 1814, con apenas 14 años de fundado, envió soldados a la campaña del sur junto a Antonio Nariño y Liborio Mejía. Tras la reconquista española, en 1819 nuevos contingentes sonsoneños participaron en las batallas lideradas por José María Córdova.

De capital departamental a pueblo que resistió

Para el historiador, el mayor logro de Sonsón ha sido «haber existido y resistido el combate de los años». El municipio llegó a ser la segunda ciudad de Antioquia y capital del efímero departamento que llevó su nombre, un periodo de auge que se diluyó con el avance de la colonización hacia el sur. Pese a la pérdida de protagonismo económico, Toro destaca que el municipio evitó el destino de otras ciudades que la historia dejó atrás, sostenido por instituciones cívicas surgidas entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, como la Sociedad de Artesanos, la Sociedad de San Vicente de Paúl y la Sociedad de Mejoras Públicas.

Esa red comunitaria suplió, según el historiador, las carencias del Estado durante décadas, incluida la época de La Violencia, cuando parte de la población permaneció en el territorio pese al abandono y los desplazamientos.

La mirada hacia el futuro: una región ampliada

Consultado sobre el porvenir del municipio, Toro planteó una proyección sobre el papel que podría jugar Sonsón ante el crecimiento urbano de Antioquia. Con el Valle de Aburrá expandiéndose hacia el occidente y el Valle de San Nicolás prácticamente copado —con desarrollos inmobiliarios que ya llegan hasta La Unión, Mesopotamia y el Alto de Guayaquil—, el historiador sostiene que el municipio cuenta con reservas estratégicas de agua, clima y tierras agrícolas frente al avance del calentamiento global.

Su visión de futuro incluye la integración de los actuales municipios de Nariño y Argelia, que históricamente formaron parte del territorio original de Sonsón, en una eventual gran región. La aspiración de más largo aliento que planteó el historiador es que el Metro de Medellín llegue algún día hasta la Plaza de Henao en Sonsón.