Con una red de aproximadamente 80 cámaras trampa distribuidas en distintos ecosistemas de su jurisdicción, la Corporación Autónoma Regional Rionegro Nare (Cornare) avanza en el monitoreo de la fauna silvestre de la región, una estrategia que busca fortalecer la conservación, el manejo ambiental y la toma de decisiones basadas en evidencia científica.
Los equipos están ubicados en áreas protegidas, ecosistemas estratégicos, zonas en proceso de restauración y predios que sus propietarios han destinado voluntariamente a la conservación. Estos puntos fueron seleccionados por sus condiciones favorables para la presencia de especies que, por sus hábitos esquivos, resultan difíciles de observar de forma directa.
Felinos y aves endémicas entre los registros más destacados
Entre las especies captadas por las cámaras se encuentran algunas de especial interés para la conservación, como el paujil de pico azul (Crax alberti), ave endémica de Colombia y una de las más amenazadas del país. También se han registrado varias especies de felinos, entre ellas el puma (Puma concolor) y el ocelote (Leopardus pardalis).
Un puente entre la fauna y las comunidades rurales
Para Cornare, uno de los mayores aportes de este monitoreo tiene que ver con los territorios rurales donde comunidades y fauna silvestre comparten el mismo espacio. Saber qué especies habitan estas zonas, por dónde se desplazan y cuáles son sus patrones de actividad permite comprender mejor la interacción entre los animales y las actividades humanas.
Esta información es clave para orientar medidas de manejo, prevenir situaciones de conflicto entre fauna y comunidades, y promover condiciones que favorezcan tanto la conservación de las especies como la convivencia en los territorios.
Aporte a las áreas protegidas y a la conservación privada
Los registros obtenidos también contribuyen al conocimiento de la biodiversidad y a la evaluación de la integridad ecológica en Distritos Regionales de Manejo Integrado, Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) y otros territorios estratégicos, fortaleciendo así el Sistema Regional de Áreas Protegidas (SIRAP Oriente).
El monitoreo, además, puede ayudar a detectar la presencia de especies introducidas o invasoras, lo que facilita la orientación de medidas de prevención frente a posibles impactos sobre la fauna y los ecosistemas nativos.
Las Reservas Naturales de la Sociedad Civil cumplen un papel relevante en este proceso: el monitoreo en estos predios permite identificar qué especies los utilizan y generar evidencia sobre el aporte de la conservación privada a la protección de la biodiversidad y a la conectividad entre ecosistemas.
Ciencia participativa y apropiación social del conocimiento
Para que las imágenes recolectadas tengan utilidad real en la gestión ambiental, los registros son organizados, analizados y validados por el equipo técnico de la Corporación. En ese proceso, Cornare avanza en la articulación con iniciativas nacionales de monitoreo y ciencia participativa, entre ellas la Red Aotus, así como con actores académicos y científicos, con el fin de fortalecer las metodologías de seguimiento y ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad regional.
La entidad también busca que esta información trascienda el ámbito técnico y llegue a las comunidades, de manera que habitantes, propietarios y organizaciones locales puedan convertirse en aliados activos de la conservación desde sus propios territorios.
Con esta estrategia, Cornare fortalece las bases técnicas y científicas que orientan su gestión de la biodiversidad, avanzando hacia decisiones cada vez más sustentadas en el conocimiento real de las especies y los ecosistemas del Oriente antioqueño.
Fuente: Oficina de Comunicaciones de Cornare.