Capítulo 10|Abstenerse de las conversaciones inútiles

1.En lo posible, no te metas en el bullicio de los hombres, porque la práctica de los asuntos mundanos, aunque se haga con pureza de intención, ocasiona mucho mal y muy pronto la vanidad nos arrastra y nos esclaviza. ¡Cuantas veces hubiera preferido haber callado y no haber estado entre la gente!

Entonces, ¿por qué nos gusta comentar y discursear tanto con el prójimo aunque constatemos que muchísimas veces, cuando volvemos al silencio, hemos causado algún daño a nuestra conciencia? Nos comportamos así porque, con nuestras habladurías, buscamos consolarnos recíprocamente y aliviar nuestro ánimo agobiado por muchas tribulaciones. Y, además, porque mucho nos deleita conversar y contar lo que más preferimos o deseamos alcanzar y lo que más nos hace sufrir.

Da un vistazo: Con frecuencia he oído decir que escuchar y aceptar un consejo es más seguro que darlo

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

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