Capítulo 4|Prudencia en las acciones

1.No hay que prestar fe a todo lo que oímos o a toda sugerencia. Al contrario: cada cosa debe ser examinada ante Dios con prudencia y magnanimidad del alma.

Muy a menudo pensamos y hablamos mal del prójimo, en vez de pensar y hablar bien. Así es nuestra miseria. Pero los varones perfectos no creen a la ligera todo lo que se les dice porque conocen la debilidad humana, propensa a la maledicencia y aficionada a la murmuración.

Lea también: Al llegar el día del juicio, no se nos preguntará qué leímos, sino qué hicimos

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

Share this...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter