Yo no soy Dios de discordia, sino de paz

2. Tampoco investigues o discutas los méritos de los santos, quién de entre ellos sea el más perfecto y el mayor en el reino de la cielos.

Estas cuestiones causan con frecuencia contiendas y disensiones inútiles, fomentan la soberbia y la vanagloria, de las cuales proceden envidias y divisiones porque uno se esfuerza, presuntamente, en ensalzar un santo y otro en preferir a un segundo.

El querer saber e indagar estas cosas no trae ningún provecho, por el contrario, disgusta a los santos, porque yo no soy Dios de discordia, sino de paz (1 Cor. 14, 33), la cual consiste más en la verdadera humildad que en la propia estimación.

Lea también: Capítulo 58 | No investigar lo que está por encima de nosotros y los ocultos juicios de Dios

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

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