Capítulo 2|Humilde aprecio de sí mismo

1.Todo hombre, por naturaleza, desea ser erudito. Pero, ¿qué importa la ciencia sin temor de Dios? Ciertamente vale mucho más un humilde campesino que sirve a Dios que un filósofo soberbio que descuida a sí mismo e investiga las leyes del universo.

El que se conoce bien se considera de poco valor y no busca la aprobación de los hombres. Ante Dios, que me juzgará por mis acciones, ¿de qué me aprovechará el poseer toda la ciencia del mundo si no tengo la caridad?

Lea también: Capítulo 1|Imitación de Cristo y menosprecio de las vanidades

Fuente: Tomas de Kenpis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

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