Capítulo 47|Aunque sea pesado, todo hay que sufrirlo para conseguir la vida eterna

1.Hijo, que las tareas que has emprendido por mí no abrumen tu espíritu, ni te depriman las tribulaciones. Por el contrario, en todo acontecimiento mi promesa te dé fuerza y consuelo. Yo te puedo recompensar más allá de todo límite y medida. Aquí no padecerás por mucho tiempo ni serás por siempre atormentado por los dolores. Espera un poco más y verás cuán pronto llegará el fin de tus sufrimientos. Se acerca la hora en que terminarán las fatigas y las inquietudes. Todo lo que acontece en esta vida es poca cosa y dura poco tiempo.

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Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

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