Capítulo 56 | Renunciar a nosotros mismos e imitar a Cristo en la Cruz

1. Hijo, podrás transformarte en mí en la medida que salgas de ti. Como la falta de deseos de cosas exteriores produce la paz interior, del mismo modo el renunciar interiormente a sí mismo engendra la unión con Dios.

Quiero que, en adhesión a mi voluntad, aprendas la abdicación total de tu ser, sin objeciones y sin quejas. Sígueme (Mt. 9, 9). Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn. 14, 6). Sin camino no se puede andar, sin verdad no se conoce, sin vida no se vive. Yo soy el camino que debes recorrer, la verdad que debes creer, la vida que debes esperar.

Yo soy el camino que no se debe dejar, la verdad suprema, la vida que nunca acaba. Yo soy el camino más derecho, la verdad suprema, la vida verdadera, la vida bienaventurada, la vida increada. Si permaneces en mi camino, conocerás la verdad y la verdad te hará libre (cfr. Jn. 8, 32), y así alcanzarás la vida eterna.

Lea también: ¿Qué soy yo sin la gracia?

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

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