Un nuevo informe de seis organizaciones sociales revela un agravamiento estructural de la crisis humanitaria en la subregión, con la disputa armada por corredores estratégicos extendida a 19 de los 23 municipios. El documento se presentará el 24 de septiembre en la Universidad de Antioquia, sede El Carmen de Viboral.

El Oriente antioqueño atraviesa la fase más crítica de violencia de los últimos años. Así lo revela el Informe sobre Situación de Derechos Humanos en el Oriente de Antioquia 2020-2025, elaborado por la Corporación Conciudadanía, el Instituto Popular de Capacitación (IPC), la Asociación Regional de Mujeres del Oriente Antioqueño (AMOR), la Corporación Vamos Mujer, la Corporación Mujeres que Crean y la Mesa de Derechos Humanos del Oriente.

El documento, que será presentado oficialmente el próximo 24 de septiembre a las 9:00 a.m. en la Seccional Oriente de la Universidad de Antioquia (Campus El Carmen de Viboral, Aula 2-107), documenta cómo la disputa entre grupos armados por el control de economías ilícitas y corredores estratégicos se ha extendido a 19 de los 23 municipios de la subregión.

Las cifras del deterioro

Al comparar los periodos 2020-2022 y 2023-2025, las organizaciones encontraron un incremento generalizado en los principales indicadores de violencia:

  • Desplazamiento forzado: aumentó 56,9%, con un pico de 698 personas desplazadas en 2023.
  • Homicidios: la tasa pasó de 19,5 a 30 por cada 100.000 habitantes.
  • Masacres: de ser prácticamente inexistentes al inicio del periodo, dejaron 26 víctimas mortales entre 2023 y 2025, frente a 7 en el trienio anterior, consolidándose como un patrón recurrente con variaciones entre las cuatro zonas de la subregión.

Estos datos se construyeron a partir de fuentes oficiales como la Unidad para las Víctimas (UARIV), el Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo de la Policía Nacional (SIEDCO) y el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ).

Actores armados y raíces históricas

El informe reconstruye la presencia de actores armados en la región desde la llegada de las guerrillas en la década de 1970 y la posterior consolidación paramilitar en los años 90 y 2000. Según el documento, estructuras herederas de ese proceso —como el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), en articulación con el Clan Isaza, y el grupo El Mesa— sostienen desde 2024 una disputa territorial activa por el control de corredores estratégicos y economías ilícitas en 19 de los 23 municipios de la subregión.

Una violencia con rostro de mujer

Más allá de las cifras de conflicto armado, el informe incorpora un diagnóstico sobre las condiciones estructurales de desigualdad que enfrentan las mujeres en el Oriente antioqueño. A partir de entrevistas, un foro participativo y un formulario virtual, las organizaciones documentaron:

  • Una brecha de 34,7 puntos en la tasa de ocupación laboral entre mujeres y hombres.
  • Una tasa de violencia basada en género superior al promedio departamental.
  • Violencias específicas contra lideresas, defensoras de derechos humanos y personas LGBTIQ+.

Qué se espera del lanzamiento

Durante la presentación, las organizaciones darán a conocer el diagnóstico completo por zonas, los hallazgos diferenciados y un conjunto de demandas dirigidas a las autoridades competentes en materia de prevención, protección, investigación y garantías para las comunidades del Oriente antioqueño.

Fuente: Vamos Mujer