Sea alabado tu nombre, y no el mío

5. Indudable honor y jubilo santo es gloriarse en ti y no en sí, gozar en tu nombre y no en la propia virtud, no deleitarse en ninguna criatura sino por ti.

Sea alabado tu nombre, y no el mío; ensalzadas sean tus obras, y no las mías; sea bendito tu santo nombre y que no se me atribuya a mí ninguna alabanza por parte de los hombres.

Tú eres mi gloria y el júbilo de mi corazón. En ti me enalteceré y me alegraré todos los días, pero de mí no me gloriaré sino de mis flaquezas (2 Cor. 12, 5).

Lea también: Mientras se complazca de sí mismo, el hombre te desagradará

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

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