Todos buscan sus intereses personales

2. Todos buscan sus intereses personales (Flp. 2, 21); tú no pretendes otra cosa que mi salvación y progreso y todo me lo conviertes en bien.

Aunque algunas veces me expongas a tentaciones y contrariedades, todo lo ordenas para mi provecho, porque a tus elegidos los sueles probar de mil maneras, y en estas pruebas yo te debo amar y alabar no menos que cuando tú me colmas de alegrías celestiales.

Lea también: Capítulo 59 | Toda esperanza y toda confianza se deben poner a Dios

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

Share this...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter