Capítulo 12 | El que recibe a Cristo en la comunión debe prepararse con mucho cuidado

1. Yo soy el que ama la pureza, yo soy el que da santidad. Busco un corazón puro: allí está el lugar de mi descanso. Prepara para mí una sala amplia, alfombrada (Mc. 14, 15; Lc. 2, 12) y allí celebraré la Pascua con mis discípulos.

SI quieres que vaya a tu casa y me quede contigo, límpiate de la levadura antigua (1 Cor. 5, 7) y asea la morada de tu corazón. Deja afuera a todo el mundo y aleja de ti el tumulto de los vicios. Con amargo sentimiento del alma, siéntate como un pájaro solitario en el tejado (Sal. 101, 8) a meditar en tus faltas.

Todo amante prepara para su amado lo que quiere, el lugar mejor y más lindo, porque en esto se manifiesta la amorosa disposición de quien recibe a su preferido.

Lea también: Los ojos de aquel que suele mirar el cuerpo de Cristo, debieran ser sin malicia y llenos de pudor

Fuente: Tomas de Kempis. La Imitación de Cristo. Edición Paulinas.

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