Capítulo 50 | El afligido debe ponerse en las manos de Dios
1.Señor Dios, Padre santo, bendito seas ahora y por siempre, porque se hizo lo que tú quisiste y lo que tú haces es bueno. Que tu siervo se alegre en…
1.Señor Dios, Padre santo, bendito seas ahora y por siempre, porque se hizo lo que tú quisiste y lo que tú haces es bueno. Que tu siervo se alegre en…
7. Por lo tanto, sométete con humildad bajo la mano de todos, sin mirar quien es el que habla o el que manda. Preocúpate solamente de aceptar como muy oportuno…
6. Pero, hijo, reflexiona en la pronta terminación de estos trabajos, en el fruto que ellos producen y en la enorme recompensa y no experimentarás aflicción sino una gran alegría…
5. Otros serán grandes en los labios de lo hombres, mientras que de ti todos callarán. A otros se les encargará esta o aquella ocupación, mientras que tú serás juzgado…
4. Todavía tienes que ser probado sobre esta tierra y pasar por muchas ejercitaciones. De vez en cuando te será dado algún consuelo, pero no te será concedida la satisfacción…
3. Pídeme no lo que es para ti agradable y cómodo, sino lo que es para mí aceptable y honroso, porque, si lo juzgas rectamente, debes preferir y anteponer mis…
2. Hijo, el fuego arde fácilmente, pero la llama no sube sin humo. De la misma manera suben hacia el cielo los anhelos de algunos, sin estar libres de la…
1.Hijo, cuando experimentes un deseo de eterna felicidad que te es infundido desde lo alto, cuando suspires salir de la pobre morada del cuerpo para poder contemplar mi luz, sin…
6. Por eso, tú que eres la Verdad, dijiste claramente: Donde está tu tesoro, allí está también tu corazón (Mt. 6, 21). Si amo el cielo, gustosamente pensaré en cosas…
5. Señor, cuán íntimo es mi sufrimiento cuando, en mi interior, al rezar pienso en las cosas de cielo y me interrumpe un tropel de argumentos mundanos. Dios mío, no…